18 octubre 2012

Sínodo 17 octubre

 S.E.R. Mons. Julian Winston Sebastian FERNANDO, S.S.S., Obispo de Badulla (SRI LANKA)

"El Beato Cardenal Henry Newman dijo una vez: “Los sacerdotes parecerían locos sin los laicos”. Nuestro ministerio sacerdotal tiene significado sólo en relación con el sacerdocio común de los fieles, aunque éstos difieran esencialmente ,y no sólo, en el grado, como enseña la Lumen Gentium del Vaticano II (cf. LG, n. 10).
A la Iglesia no le faltan ni enseñanzas ni estructuras que impliquen al laicado en su misión, pero a menudo los pastores no parecen reconocer la urgencia y la necesidad de poner al cuidado de los fieles laicos, con amor y confianza, su propio papel en la evangelización..."


. E. R. Mons. Zbigņev STANKEVIČS, Arzobispo de Riga (LETONIA)

"La intervención es la respuesta a la invitación, dirigida al Sínodo en el número 116 del Instrumentum laboris, de profundizar la problemática de los carismas y remover los obstáculos “que no permiten integrar plenamente los carismas para el sostenimiento de la nueva evangelización”.
El primer obstáculo es que buena parte de los sacerdotes no tiene ganas de ocuparse de nuevos grupos y movimientos, porque no ha recibido la preparación adecuada para este tipo de trabajo pastoral. Otro obstáculo consiste en el hecho de que la mayor parte de los líderes de los grupos no tienen una preparación teológica y se equivocan fácilmente desde el punto de vista doctrinal. Los sacerdotes, en cambio, a menudo se mantienen alejados de estos grupos. Desde aquí dirijo un llamamiento a los obispos para que animen a los sacerdotes a ocuparse de los nuevos grupos de oración y de los movimientos, llamados un “don de la Providencia de la Iglesia” (cf. N. 115).
Otro problema es la falta en nuestra pastoral de los carismas y de los signos, prometidos por Jesús a los Apóstoles, que deberían acompañar la evangelización (cf. Mc 16, 17). San Pablo subraya que “no está en la palabrería el Reino de Dios, sino en el poder” (1 Co 4, 20) y que “las características del apostol” consisten en los “signos, prodigios y milagros” (2 Co 12, 12). Aquí hay un recurso enorme para la evangelización. Cuando uno ve la potencia divina obrando ante sus ojos, su fe se reanima.
Estos signos están escasamente presentes durante nuestra predicación porque no esperamos que Dios intervenga de esta manera. Nuestra predicación se ha vuelto demasiado racional y poco kerigmática, pero justamente la presencia del kerigma libera la fuerza divina durante su predicación.
Estos son puntos sensibles, poco considerados en nuestra práctica pastoral."


S. Em. R. Card. George PELL, Arzobispo de Sydney (AUSTRALIA)

"...Recientemente organicé una cena para celebrar el final del ayuno del Ramadán. El muftí suní estaba a mi derecha, el jefe de los chiíes a mi derecha y cerca se encontraban los representantes judíos. El tema de la noche fue el ayuno y la penitencia. Enseguida se vio que el único grupo que ayunaba aún menos que nuestra Iglesia Latina eran algunos Protestantes. Sería una ruptura con nuestra tradición judía y cristiana si esta antigua práctica desapareciera. Pido a los obispos anglófonos que se vuelva a introducir la abstinencia tradicional de los viernes..."


"...Para nosotros, la crisis económica es para la Iglesia un kairos de la nueva evangelización.

Por tanto proponemos - tal como la Pontificia Academia para el escenario político o diplomático - la creación de una Estructura para el escenario de la economía o finanza. Estructura basada en experiencias eclesiales: el monaquismo, las comunidades religiosas, las prelaturas, los movimientos eclesiales, los Focolares con la economía de comunión, les Pèlerins de Saint Michel y el Istituto Louis Even con el Crédito social: un sistema financiero eximido de deudas al servicio del hombre. Esta Estructura inspirada por el Espíritu Santo ayudará a la Iglesia y a toda la humanidad.”No me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan; pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir: ‘¿Quién es el Señor?’, y si estoy necesitado podría robar y ofender el nombre de mi Dios” (Pr 30, 8b-9)..."

S. E. R. Mons. Kyrillos WILLIAM, Obispo de Assiut de los Coptos (REPÚBLICA ÁRABE DE EGIPTO)

"Egipto se declara un país musulmán. El artículo 2 de la Constitución afirma que el Islam es la religión del Estado y que la Sharia es la fuente de su legislación. Cada día, después de la llegada de los Hermanos Musulmanes al poder, asistimos a un nuevo proceso de islamización de las instituciones del Estado. Como antes, los cristianos siguen siendo considerados ciudadanos de segunda categoría, no se les reconocen muchos derechos. En las escuelas y en otros lugares, se continúa alimentando el odio hacia ellos.
La Iglesia Católica en Egipto, que no tiene más de 250.000 fieles en una población de 90 millones, asegura, a través de todas sus instituciones y diferentes ritos, una presencia muy apreciada por la sociedad civil y muy estimada por las supremas autoridades del país: en las escuelas, con miles de alumnos, cuya mayoría son musulmanes; en los hospitales y dispensarios y en el campo del desarrollo y de la promoción humana....
Algunos extremistas nos piden que abandonemos el país: id a Canadá o a América, todos tenéis visados; nosotros les hemos dicho: no, éste es nuestro país, y permanecemos aquí.
Por tanto, nosotros podemos evangelizar en un país musulmán..."

Dra. Maria VOCE, Presidente del Movimiento de los Focolares (ITALIA)

El Movimiento de los Focolares -presente en cinco continentes en 194 países, en los más diferentes estratos de la población, de todas las edades, en ambientes religiosos o laicos, a menudo en zonas de frontera-, se ha comprometido, junto a toda la Iglesia, en la nueva evangelización con un nuevo impulso y ardor.
Convencido de la importancia de ser evangelizado para evangelizar, cuida la formación de sus miembros con objeto de que puedan ser luz, levadura, sal. “Células de ambiente”, formadas por dos o más en un mismo lugar, llevan la presencia viva del Resucitado a todas partes, en las casas, las fábricas, los lugares de administración pública, los hospitales, las escuelas y las universidades. A nivel territorial, las “comunidades locales” hacen que sean visibles en los barrios y las ciudades las relaciones de fraternidad generadas por el Evangelio.
Por su carisma propio, el de la unidad invocada por Jesús en su testamento (Jn 17,21), el Movimiento prefiere las formas de testimonio colectivo, como las jornadas o encuentros internacionales, las Mariápolis y las Ciudadelas, donde la ley de los habitantes es el mandamiento nuevo. Se sirve también de la prensa, como Ciudad Nueva, y de los nuevos medios de comunicación y redes sociales.
Un camino privilegiado es el de los diálogos: ecuménico, interreligioso, con quienes no se reconocen en ninguna creencia religiosa y con la cultura contemporánea, donde el Movimiento ofrece su contribución para iluminar con luz cristiana los distintos ámbitos culturales de la sociedad.



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