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04 junio 2013

Bochornoso silencio en la portada de 'El País': El caso ERE

PILAR DÍEZ www.libertaddigital.com 2013-06-04

ABC, el diario que más exhaustivamente ha informado del caso de los ERE andaluces, viene cargado de novedades. "Dinero de los ERE acabó en paraísos fiscales", dice. Pero hasta llegar allí, la pasta iba de mano en mano por los bares de Sevilla. "Trasiego de sobres en los bares aledaños a la Junta y el Parlamento". También relata ABC el gracejo andaluz de la familia del sindicalista Juan Lanzas. "En esta casa hay mucho dinero, como pa asar una vaca, pero no lo vais a encontrar", le dijo la madre de Lanzas a la Guardia Civil cuando fueron a registrar su casa. Guasa no se le puede negar a la mujer.
Rubido está sorprendentemente de acuerdo con Gonzalo Moliner y le dice a la juez que ya va siendo hora de que cierre el caso. "La decisión de la juez Alaya de levantar el secreto sumarial debería suponer la cuenta atrás para concretar definitivamente las imputaciones ya declaradas, precisar los hechos de una compleja red de delitos patrimoniales y de falsedad y, si es preciso, remitir a los tribunales competentes la situación de aforados que pudieran estar implicados".

También La Razón trae un gran despliegue del caso ERE. "El fraude de los ERE no sería posible sin la activa participación de la Junta", según el sumario. "El chofer de la coca dice que Griñán se vio con Guerrero para desatascar los pagos" lo que ha puesto a Griñán "contra la cuerdas". Tampoco los sindicatos se libran del asedio. "El 80% se negociaba con CCOO y UGT en Madrid. Los sindicatos, engrasadores". Para compensar tanto celo contra los malos, sale a saco a defender a su infanta. "Hacienda ratifica que la infanta no cometió delito fiscal en Aizóon". No, no y no.

La Gaceta: "La mancha de los ERE se extiende por Andalucía. La juez Mercedes Alaya descubre tres nuevos fondos de reptiles en el caso de los ERE fraudulentos en los que se habrían malversado otros 18 millones de euros". Hala, venga millones. El periódico de Intereconomía defiende a la juez. "Tiene fama de tenaz, minuciosa y enigmática". No ha querido jueces de apoyo "para ahorrar a sus colegas el trance de acabar corrompiéndose por miedo, ambición o codicia", mira qué detalle. "Estamos probablemente ante el escándalo de corrupción política de mayor calado que se recuerda", así que nada de meter prisa. "Déjese a la juez acabar su trabajo, que los españoles de bien nunca se lo agradecerán lo bastante".

El Mundo también lleva en portada el caso ERE: "El chófer de la cocaína implica a Zarrías en el caso de los ERE", aunque le da más importancia al juego del ratón y el gato entre el Gobierno y el juez Castro. "Hacienda trata de blindar a la Infanta frente al delito fiscal" y "veta al perito nombrado por el juez". A Pedro J. le corroe una duda: "¿Trato de favor de Hacienda a la infanta?". Pues no sé, no sé, dice, pero "hay indicios de que la Agencia Tributaria puede estar actuando en este caso con un rasero distinto al habitual".
Hoy le toca a Fátima Báñez recibir los leñazos del director de El Mundo por decir al gobernador del Banco de España, que pidió que se eliminara el salario mínimo, que se meta en sus cosas. "Sorprende que una ministra se una al demagógico coro sindical cuando una de las últimas exigencias de Bruselas es que su departamento presente antes de septiembre un informe sobre las deficiencias de la reforma laboral en el que muchos expertos opinan que habrá que tener en cuenta la propuesta de Linde".

El País también lleva a Andalucía a su portada. Como no podía ser de otra manera, dirán. "Andalucía reparte a 11.000 alumnos pobres desayuno y merienda". Ni rastro de los ERE. A cambio sí que ha dejado un huequecito para Gürtel. "La Audiencia expulsa al PP de Gürtel por sus tretas en defensa de Bárcenas", dice el periódico independiente de la mañana. Tras contarnos lo de Bárcenas, lo de la Infanta, una regañina de Griñán al PSC, otra noticia sobre Mas, lo deldescuartizador Saholín, por fin, en la página 21 y última de Nacional, se digna el periódico de Prisa a informar a sus lectores de la corrupción socialista en Andalucía. "Un imputado acusa a Gaspar Zarrías de mediar para incluir intrusos en los ERE. El chófer de Guerrero inculpa al secretario federal del PSOE y este lo niega". Y se queda tan pancho.

21 noviembre 2012

Un homófobo y antiabortista ya es comisario europeo

Éste es el titular de El País. Se ve que no le cae nada bien el sr. Borg nuevo comisario europeo de Sanidad y Consumo elegido DEMOCRÁTICAMENTE.
El subtitular no es mejor: "Un enemigo del aborto y los gais aspira a dirigir la salud en el UE".
Los pecados del sr. Borg son estar en contra del aborto, el divorcio y a la equiparación de derechos para las parejas homosexuales al matrimonio. Eso es todo.
Como es fácil apreciar, los lobbys de la ideología de género intenta cercenar los derechos del resto de ciudadanos que no piensan como ellos declarándolos inadaptados sociales. Y la forma es desacreditando las opiniones contrarias. Estar contra el aborto, por ejemplo, lo quieren presentar como antidemocrático para a continuación dejar caer la idea de que los que están contra el aborto están contra la democracia, esto es, son intolerantes, fanáticos, antisociales y deberían ser excluidos de la sociedad (al menos en las responsabilidades políticas y directivas). Puro dogmatismo e intolerancia con maquillaje progre. Una vez más a El País se le ve el plumero ( y nunca mejor dicho).

19 octubre 2012

"El País" tenía que ser: se ve que hoy no tenían noticias contra la Iglesia.


Aquí tenemos la ofensiva del día. En este caso citando a la Inquisición que seguramente no saben que no existe en la actualidad salvo algo que se le parece: la tribuna de su periódico. Con todos los ingredientes que les gusta a sus lectores más anticlericales: intrigas, intereses ocultos, dinero, poder, quema de herejes, etc. Pagola en el papel del vilipendiado "defensordelospobresydelauténticoevangeliodeJesús"y que no falte el famoso tópico: "Jesús sí, Iglesia no". ¡ Más de lo  mismo !

El País

El teólogo José Antonio Pagola, llevado por la Conferencia Episcopal ante la Inquisición romana, se alegra cuando le digo que también a Jesucristo lo harían preso si osara volver. “Claro, el peligro no soy yo, sino Jesús. A quien tienen miedo es a Jesús, no a Pagola”. Le cito a Dostoievski y se entusiasma, como si acabase de leer en Los hermanos Karamázov, la historia del Gran Inquisidor. Ahí está la esencia de la inquina del poder imperial del Vaticano contra la Ilustración, la libertad y la ciencia moderna.

Dostoievski sitúa la acción en Sevilla, en los tiempos más pavorosos de la Inquisición. Un día, el cardenal inquisidor, vestido como un emperador romano, hace quemar a 100 herejes “a mayor gloria de Dios”. Los sevillanos asisten en silencio, hasta que reconocen a Jesús entre ellos. Lo rodean, entusiasmados. El viejo inquisidor no resiste la escena. Ordena arrestar a Jesús y que se lo lleven al caserón del Santo Oficio. “¿Por qué has venido a estorbarnos?”, le dice cuando lo visita de noche. Pagola: “Claro. Jesús estorba. La crítica más dura a la Iglesia no llega de fuera. Llega desde las palabras de su fundador. Hoy estaría con los que se están quedando sin nada. Un libro sobre el auténtico Jesús es peligroso, sobre todo si se vende”.

Almorzamos cerca de la sede de Comisiones Obreras en Madrid, donde Pagola ha hablado al congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. “Busca un sitio sencillo. Voy a comer poco”, dice, como si diera por sentado que a un vasco de su tamaño, de aspecto tan sano a sus 75 años, lo querría llevar a restaurantes de abundancia.

Nos hemos quedado colgados de la historia del Gran Inquisidor porque resume lo que ha pasado “con nuestra Iglesia”, reflexiona Pagola, con ese posesivo. “Nuestra Iglesia. Adoramos al crucificado ignorando a los crucificados de hoy”. Jesús predica la libertad. El Inquisidor se lo reprocha. “Los hombres se alegran de verse otra vez conducidos como un rebaño”, le dice. El Preso le da un beso en los labios. El viejo se estremece. Se dirige a la puerta, la abre y dice: “¡Vete y no vuelvas nunca, nunca!”.

Pagola publicó Jesús. Aproximación histórica en 2007 y todo iba bien hasta que el libro empezó a venderse. “Se está vendiendo como rosquillas”, advirtió un obispo a la Inquisición española. “Ese fue el detonante: ‘Que se vendía como rosquillas”.

Nacido en un muy humilde caserío guipuzcoano, el sexto de ocho hermanos, Pagola fue discípulo del cardenal Martini en Roma. También estudió en Jerusalén. Una cabeza privilegiada, que habla tres lenguas muertas y cuatro lenguas vivas, además de las suyas de origen (español y vasco). Fue vicario del obispo de San Sebastián (21 años con José María Setién y uno con Juan María Uriarte). Lleva vendidos 140.000 ejemplares de su Jesús en media docena de lenguas. En España es un libro clandestino, agotada la novena edición. En Navidad sale en Francia y están en marcha traducciones al ruso, japonés y croata.

“¡Estoy almorzando con un hereje!”. “No creo que lleguen a decir tanto, cuando se pronuncie la Inquisición romana, que ya lleva tomándose tiempo”. Se ha escrito que el cardenal Rouco y el obispo de San Sebastián, Munilla, dicen no haber leído su Jesús. “Si es verdad, malo; si mienten, peor”, le consuelo. “Déjelo estar”, replica. La atracción del hereje también está en su resistente paciencia.

04 octubre 2012

Nuevo ataque a la Iglesia con lectura histórica escandalosamente sesgada


¿Y la iglesia? ¿Qué hace la Iglesia católica?

El País / Julián Casanova

Con la educación y las finanzas a salvo, ¿para qué descender a los problemas mundanos?

La posición de la Iglesia católica en la España actual presenta una fotografía contradictoria. Por un lado, su jerarquía continúa atrincherada en los enormes privilegios que en materias de educación y financiación heredó de la dictadura franquista y consolidó en la democracia. Por otro, una creciente proporción de ciudadanos ha abandonado las tradicionales prácticas religiosas, confirmando que ni siquiera en la católica España el catolicismo se ha mostrado inmune al proceso moderno de secularización.

Resulta muy significativo, a la luz de esa fotografía contradictoria, que la parte poderosa y dominante de la Iglesia, ante el descrédito de la política y el empobrecimiento y desprotección de un amplio sector de la población causados por la crisis, no reaccione como una fuerza de integración. Quizá nuestra historia más reciente ayude a explicarlo. La jerarquía eclesiástica nunca creyó en los valores de la soberanía popular, el fortalecimiento de la sociedad civil y de las libertades democráticas. Por eso hoy es más una fuerza de fragmentación que de unión.

La Iglesia experimentó importantes cambios en la última década de la dictadura de Franco. La opinión y práctica católica comenzó a ser más plural, con curas y creyentes que hablaban de democracia y socialismo, que se comprometían con los más desfavorecidos y desafiaban al aparato político del régimen y a sus manifestaciones más represivas. Ya no era solo la Iglesia de la cruzada, la que había intentado recatolizar España a golpe de cárcel, moral reaccionaria y valores tradicionales.

Con el fin de la dictadura y la transición a la democracia, la religión perdió peso a la hora de determinar las opciones morales y políticas. La jerarquía eclesiástica pareció asumir el fin de la confesionalidad y centró toda su atención en la protección de las finanzas y de sus derechos frente a la educación pública. Reformar lo necesario, pero preservando sus privilegios. Su declive como religión organizada, sin embargo, hizo reaccionar al sector más conservador, que reclamó un código moral más estricto. Contrariamente a los que muchos creían o los últimos años del franquismo parecían presagiar, la Iglesia derivó hacia posiciones más fundamentalistas, plasmadas en la condena de cualquier forma de pluralismo, intelectual, social o religioso. Los cristianos más progresistas desertaron. Y aquella Iglesia que resistió a la dictadura y a la jerarquía franquista, que defendió el compromiso con la justicia social y los derechos humanos, quedó para el recuerdo, ecos de rebeldía de otros tiempos.

No reclama políticas al servicio de los ciudadanos, que se propongan la redistribución de los recursos sociales

La Iglesia emprendió importantes batallas en los años de Gobierno de Rodríguez Zapatero, frente al aborto y los matrimonios homosexuales, el reconocimiento de las víctimas del franquismo, que “abría viejas heridas”, y, sobre todo, contra la Ley Orgánica de Educación (LOE), donde unió la defensa de la religión con su peculiar concepto de la libertad de enseñanza.

Las declaraciones de los representantes de la Iglesia católica en esos ocho años podrían recopilarse en un manual de cómo utilizar el engaño y la propaganda para auxilio espiritual y material de la derecha política. La Iglesia desplegó toda su infantería y la puso al servicio del Partido Popular. El objetivo: echar a Rodríguez Zapatero, a los socialistas y recuperar las riendas del poder.

La Iglesia encontró un auténtico filón en lo que los obispos denominaban “intolerancia del laicismo que promueve el Gobierno”. Por ahí atacó una y otra vez, para defender sus privilegios, hasta que el enemigo desapareció.

Y para no quedarse solo en declaraciones y palabras, invitó a los católicos a manifestarse. Porque tocar a rebato y manifestarse contra los Gobiernos de izquierda fueron comportamientos habituales de la Iglesia, durante la Segunda República y durante la democracia actual. Una forma de resistir a los cambios, aunque la democracia, sus gobiernos y sus instituciones, le han dado a la Iglesia católica un trato exquisito. No hay ningún otro país democrático en el que la enseñanza privada católica, concertada la llaman ahora, cuente con el apoyo y financiación que tiene en España.

Ahora, sin embargo, que la sociedad civil se rearma frente a las políticas del Partido Popular, cuando el Estado ya no quiere actuar como dispositivo de seguridad frente a los amos del capital y a la desigualdad excesiva, la jerarquía eclesiástica guarda silencio o predica la resignación ante lo que el Gobierno de Mariano Rajoy impone como inevitables recortes.

No necesita reconvertirse o adaptarse a los tiempos de crisis y penuria, distanciada de las protestas contra la corrupción y el enriquecimiento fácil, contra los bancos y los especuladores, que tienen mucha más fuerza que los parlamentos y que los órganos de representación popular.

No reclama políticas al servicio de los ciudadanos, que se propongan la redistribución de los recursos sociales. El integrismo se impone. Y con la educación y las finanzas a salvo, ¿para qué descender a los problemas mundanos?

01 octubre 2012

Cien organizaciones lanzan una campaña por la escuela laica, pública y sin religión


El País, 1 oct 2012

“Una sociedad secularizada y democrática no debería permitir la regresión al pasado de un Estado confesional católico y, por lo tanto, la pervivencia, incluso el aumento, de una enseñanza sometida al dogmatismo religioso”. Este es uno de los principios con los que hoy se ha presentado en Madrid la campaña nacional ‘Por una escuela pública y laica. ¡Religión fuera de la escuela!’.

Promovida por un centenar de organizaciones de la enseñanza y el laicismo y de otros sectores sociales, y apoyada por fuerzas políticas y sindicales, estos son los puntos más significativos de su manifiesto: la derogación de los Acuerdos con la Santa Sede; que la religión deje de formar parte del currículo y del horario lectivo, saliendo de la Escuela; que ninguna simbología religiosa tenga presencia institucional en los centros escolares, y que con dinero público no se financie el adoctrinamiento religioso en ningún centro escolar o que segregue por razón de sexo o por otra naturaleza ideológica o social.

Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, manifestó: “El Gobierno acaba de aprobar las líneas generales de una nueva modificación de la Ley Orgánica de Educación y, como era de esperar, mantiene los mismos criterios de Religión en la Escuela y de financiación de los centros católicos. Se elimina Educación para la Ciudadanía en Primaria, que se rebautiza para un curso de la ESO como Educación Cívica y Constitucional; desaparece la asignatura de Ética Cívica de cuarto de ESO, es decir, la única asignatura que en Secundaria servía para reflexionar sobre ética, sin moralina religiosa; desaparece la asignatura Cultura Clásica de tercero de ESO, para perder el referente grecolatino de nuestra cultura y que sólo quede el religioso, y se permiten conciertos aunque se segregue por sexos, en un nuevo impulso hacia la privatización, la segregación y más confesionalidad”.

“Los poderes públicos no tienen legitimidad alguna para propiciar la implantación de unas u otras opciones religiosas o ideológicas, por su carácter personal, en el espacio común e institucional de la Escuela. Y menos, seguir parapetándose en unos Acuerdos pactados con el Vaticano, que anulan derechos fundamentales como la libertad de conciencia de las personas, hecho más grave cuando se trata de edades tempranas”, añadió.

El manifiesto empieza afirmando que “el Laicismo, lejos de constituir una ideología particular contrapuesta a otras, aparece históricamente como uno de los principios básicos de toda democracia, vinculado al reconocimiento de la libertad de pensamiento, a la igualdad de los ciudadanos en derechos y deberes y, por tanto, a la no discriminación por razón de sus ideas. Su contenido no es otro que el establecimiento de las condiciones jurídicas, políticas y sociales idóneas para el respeto y desarrollo pleno de la libertad de conciencia, uno de los pilares fundamentales de los Derechos Humanos. Implica la separación efectiva entre el Estado -que representa a toda la ciudadanía- y las confesiones religiosas, cuyos principios y creencias sólo conciernen al grupo de personas que las comparten. A fin de salvaguardar el espacio de lo público y común de toda connotación sectaria, defiende la neutralidad ideológica de las instituciones públicas -que son de todos- con respecto a cualquier intento de imposición o apropiación por parte de intereses o ideologías de carácter particular.

Los promotores de esta campaña afirman que la escuela es, justamente, una de esas instituciones públicas donde es preciso observar de forma más escrupulosa el principio de laicidad o neutralidad por tener como función la satisfacción de un derecho universal, como es la educación, que atañe al conjunto de los ciudadanos sin excepción.

Añaden: “Como establecen diversas declaraciones y pactos internacionales, e incluso nuestra propia legislación sobre la materia, los objetivos básicos de la educación persiguen el libre y pleno desarrollo de la personalidad humana, así como el fortalecimiento del respeto a los Derechos Humanos y a las libertades fundamentales. Y ello no es posible si la Escuela Pública no se asienta sobre la libre formación de la conciencia y el fomento de la actitud crítica. Estos objetivos resultan por completo inalcanzables mientras los Poderes Públicos sigan sometiéndose a los dictados de los Acuerdos con la Santa Sede y de una obsoleta Ley Orgánica de Libertad Religiosa, que vulneran principios democráticos elementales. De acuerdo con los fines que le son propios, la Escuela ha de educar sin dogmas, en conocimientos científicos y universales, en valores humanistas y cívicos, en el respeto a los derechos humanos, en la asunción de la diferencia y de la diversidad, sobre la base de la igualdad en dignidad y derechos, en los principios éticos y democráticos que son comunes”.

“En momentos como los que vivimos, cuando se ponen en cuestión conquistas democráticas y sociales hace tiempo asentadas en la conciencia ciudadana, es aún más necesario, si cabe, hacer frente a las medidas de intimidación, acoso ideológico y descarada involución que no dejan de prodigarse. En el terreno de la enseñanza, los profundos ataques a la Escuela Pública y a los recursos imprescindibles para mantener su calidad, vienen acompañados de una regresión en todas las condiciones que deben prefigurar cualquier proyecto educativo democrático. La nueva orientación que se quiere dar a Educación para la Ciudadanía es sólo un ejemplo del sesgo reaccionario que puede extenderse al conjunto de la enseñanza”, dicen también.

Entre las organizaciones que respaldan esta campaña figuran Europa Laica, Redes Cristianas, la Confederación Española de Padres de Alumnos (CEOAPA), Izquierda Unida, el Sindicato de Estudiantes, el Observatorio del Laicismo y de la Laicidad, la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, el Club Amigos de la UNESCO, Comisiones Obreras de Palencia y EQUO-Córdoba.