"Ninguna disculpa será suficiente para paliar el dolor de las víctimas", dice el arzobispo de Dublín.
Con la connivencia del Gobierno, varios obispos irlandeses ocultaron durante tres décadas cientos de casos de abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes y religiosos de la Archidiócesis de Dublín, reveló ayer un informe elaborado por una Comisión presidida por la juez Yvonne Murphy.
La connivencia entre jerarquía eclesiástica y autoridades del Estado, como la propia policía y la Fiscalía, sirvió, dice el texto, para encubrir los esfuerzos de cuatro obispos dublineses por mantener el "prestigio de la iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia, y evitar escándalos".
Los pecados de una cuarentena de religiosos nos hacen mucho daño a todos y hace caer bajo sospecha a todos los demás sacerdotes. Y la negligencia de sus superiores es igualmente una grave ofensa para la Iglesia y para las víctimas directas.
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