Los primeros puestos de la lista de mejores películas religiosas de la historia, que hace un par de años publicó la revista americana «Image», muy fiable en esta materia.
El ranking comienza con «La palabra» (1955), de Dreyer, y continúa con «El decálogo» (1989), de Kieslowski; «El festín de Babette» (1987), de Axel; «La pasión de Juana de Arco» (1928), también de Dreyer; «El hijo» (2002), de los Dardenne; «Al azar de Balthazar» (1966), de Bresson; «Amanecer» (1927), de Murnau, o «Andrei Rublev» (1973), de Tarkovsky.
Ahora llega a las pantallas «Fausto» de Sokurov que no es precisamente de Indiana Jones, tal vez por el torrente de diálogos que enuncian ideas concernientes a los grandes temas de la religión.
Nota: la calidad artística de la película no asegura la "fidelidad" a la fe de dichas películas.
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