08 noviembre 2009

A PROPÓSITO DE LA INCINERACIÓN

Estos días algún diario asturiano ha levantado un debate sobre si incinerar o enterrar a los muertos. El obispo Raúl Berzosa ha indicado que la Iglesia recomienda el enterramiento aunque tampoco condena la incineración.
Ciertamente, ésta última no afecta a la fe en cuanto a la resurrección de los muertos. Pero sin duda está en contra de la práctica de la Iglesia desde el comienzo hace 2000 años.
La palabra cementerio significa dormitorio y era el lugar santo donde se depositaban con amor y veneración los restos mortales que habían sido templo vivo del Espíritu Santo. En una cultura dominante que consideraba el cuerpo y la materia como algo negativo (filosofía griega, Platón,...) y quemaba los cuerpos, la Iglesia nadaba contra corriente en el Imperio Romano ensalzando el valor del cuerpo como parte integrante de la persona. Con Jesús Dios ha tomado cuerpo humano y le ha dado así un carácter santo.
A MÍ QUE ME ENTIERREN.
P.D. para ecologistas: ¿quien contamina más: un cadaver deshaciéndose en un tumba o un horno crematorio que consume mucha energía y envía al aire mucho dióxido de carbono y demás?

No hay comentarios:

Publicar un comentario