En el discurso al mundo islámico pronunciado el pasado jueves en la Universidad de El Cairo, el presidente de EE UU, Barack Obama, deslizó tan sólo una cita relacionada con España o, más bien, con sus antecedentes históricos. Una cita, por cierto, nada afortunada. Al hablar sobre la libertad religiosa, Obama dijo: «El Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición». La primera de las dos afirmaciones que forman esta cita es harto discutible. La segunda, sin embargo, es sencillamente absurda si se toma al pie de la letra, tanto por la confusión entre Andalucía y Al-Andalus como por el anacronismo derivado de relacionar el Islam peninsular con la Inquisición.
La Inquisición fue una institución eclesiástica destinada desde sus orígenes al combate de las herejías. Fue creada por el Papa Lucio III en 1184 para combatir a la herejía cátara. En la península Ibérica se estableció a mediados del siglo XIII (¡muchos años después de la ruina del califato de Córdoba!), aunque sólo en el ámbito de la Corona de Aragón. En 1478, bajo los Reyes Católicos, se extendió a la Corona de Castilla, por bula del Papa Sixto IV, para combatir las prácticas religiosas secretas de los judíos conversos.
Como se ve, la Leyenda negra pervive a todos los niveles socioculturales. ¡A ver si va a tener razón Hugo Chavez que llamó ignorante al Obama!
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