La muerte de Eluana tuvo lugar cuando cumplía el tercer día sin alimentos ni hidratación en la clínica "La Quiete" de la ciudad de Údine.Los obispos italianos habían pedido repetidas veces que se le mantuviera en vida, pues no dependía de máquinas para vivir, sino únicamente del suministro de alimentación e hidratación.
Al hacerse pública la noticia de su muerte, la Conferencia Episcopal Italiana publicaba un comunicado para manifestar su "grandísimo dolor" y expresar la esperanza de que su muerte una "a quienes creen en la dignidad de la persona y el valor inviolable de la vida, sobre todo cuando es indefensa".
No hay comentarios:
Publicar un comentario