La Iglesia de Inglaterra, fundada por el rey Enrique VIII para rechazar la autoridad del Papa y divorciarse de su esposa, Catalina de Aragón, votó ayer, reunida en Sínodo, un conjunto de medidas y documentos a favor de la ordenación de mujeres como «obispesas». Estas medidas aún deben pasar revisiones en diversos comités e incluso podrían verse paralizadas si el sector tradicional del anglicanismo consiguiera hacer valer sus tesis. En un estudio realizado hace unos años (2002), la mayoría de las "sacerdotisas" anglicanas declararon no creer en que Cristo nació de una madre virgen, casi la mitad no creían en su resurrección, la cuarta parte tampoco tenían fe en el Espíritu Santo ni en Dios Padre y un 30 por ciento negaban la Trinidad.A las diócesis y parroquias de anglicanos conservadores se les ha prometido que no serán pastoreadas por «obispesas» y que un «código de prácticas» defenderá su especificidad. Pero el sector conservador, simplemente, no se lo cree, porque lo mismo se dijo en las iglesias anglicanas de EE UU, Australia y Nueva Zelanda y la realidad demostró prácticas de acoso y presiones de la jerarquía liberal contra estas comunidades.
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